Cuando los jirones del frente alemán se replegaron desde Normandía hacia el Noreste de París, sus bajas en este solo sector, en menos de tres meses ascendían a 400.000 hombres, 30.000 vehículos, 3.500 aviones, 2.300 cañones y 1.300 tanques. La conspiración contra Hitler seguía su curso y habían
los que servían intereses internacionales masónico-judíos, desde antes de la guerra comenzaron su encubierta conjura, estaban encabezados por el Almirante Canaris, el General Ludwig Beck, el banquero Schacht, el masón Goerdeler y otros de menos categoría y también estaban los Generales que creían que se podía hacer la paz separadamente con Occidente o con la URSS.