Este tercer error es característico, según la sabiduría del Eneagrama, del tipo 3 El Triunfador. Buceamos en la herida que provoca este tipo de máscara y entendemos que la vanidad o falsedad es fruto de no sentirse amado por lo que eres en realidad, sino por una imagen que agrada al otro. El vanidoso no valora a los demás porque no se valora a sí mismo. Aprendamos a tratarle con amor y dejará caer su máscara para ser el ser maravilloso que se esconde en su interior.