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El episodio más accidentado de La Vela, cortesía de los chaneques y aluxes cibernéticos. Faltan 5 minutos al inicio, que se "comieron" esos simpáticos personajes, mientras intentábamos restablecer el programa y hablar de desveladas. Irónicamente, a quienes nos quitaron el sueño fue a nosotros. Pero quedó un episodio muy divertido y sobre todo espontáneo, aun con todo lo extraño que nos sucedió.
Agítalo, menéalo, zapatéalo, deslízalo, bríncalo, pásalo, pégate, suéltate, súdalo, gózalo, súfrelo, apréndelo y perfecciónalo. Pero si tienes dos izquierdos, no lo intentes, sólo disfrútalo mirándolo y sigue el ritmo y la cadencia.
Hay unos pequeños detalles técnicos, que afortunadamente logramos corregir rápido. Mil disculpas. Es la parte difícil de estar en vivo.
La perdemos y la cultivamos. Nos puede llevar muy lejos, pero se tarda. Los que no la tenemos, quisiéramos saber cómo le hacen los que sí y no se dan ni cuenta. Dicen que sirve para obtener el éxito, pero también que puedes perder la oportunidad. Cuando nos la piden, es difícil darla. Comenzamos este episodio con un muy bello homenaje de sus grandes amigos al enorme Roberto González, que se nos fue antes, y seguimos con todo tipo de reflexiones, nuestras y de ustedes, acerca de la paciencia, cómo tenerla, qué pasa cuando se pierde, y mucho más. Y claro, buena música como siempre.
Sí, ya sabemos que hablamos mucho de ellos y ellas. Pero son tan importantes en la familia de La Vela y nos gustaría tanto entenderlos, que creemos que vale la pena, y hoy sobre todo con una experta en el tema, nuestra Paloma Margarita Morales.
Nos detiene y nos paraliza. Pero también es la semilla del conocimiento y motor de exploración continua. Cuando le ganamos, se siente maravilloso, pero siempre parece surgir otra, o cientos. ¿Las enfrentamos juntos?
Habitan las pesadillas y los terrores. Surgen de las pantallas y las letras para meterse en nuestra mente y jugar con ella. En la soledad, crecen; se alimentan del miedo y la angustia. Y son letales. Y no existen. ¿O sí? Ven a verlos, escucharlos y sentirlos
Nos separan, nos protegen, y a veces nos definen. Las àredes gritan, muestran, nos hablan con poesía y arte. Queremos derribarlas, pero también nos dan seguridad y calor. Chocamos con ellas o las rodeamos. Hay quienes soplan y las tiran, y quienes hablan con ellas.
Un caleidoscopio en matices de negro. La moda, los significados históricos, el arte desde las cavernas al Vantablack y el cine, energía, minería, café y animales. Un tema, distintas visiones, y buena música: nos pintamos de negro.
Dice la tía de una amiga, que sabe de estas cosas, que se puso bueno el episodio, que se metieron con Louella Parsons y con la Chapoy, y hasta un llegue le dieron a los piolines del grupo de Whats. Saquen el cafecito, el tejido y vámonos al baño para que les cuente, comadres.
Compañía, cariño, momentos especiales y distintos. Compras, papeles y chips. Algunas son prohibidas, y aun así han estado con nosotros. Otras son inusuales y excéntricas. Pero todas tienen una parte de nosotros que no existe sin ellas. Descubre y comparte con nosotros.
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