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Las prisas son malas consejeras, y más si pueden llevar a poner en peligro a otros. Sin embargo, estamos a menos de un mes de que desde el gobierno se fuerce el regreso a clases de miles de mexicanos no vacunados. Hay quien está en favor, otros estamos en contra; lo importante es que se escuchen los puntos de vista.
La mayor parte de las veces son malas y terminan en desilusión y decepción. Muy pocas son satisfactorias, pero las que lo son llegan a ser brillantes y asombrosas. A veces es mejor que no existan, y otras las esperamos con ansias, o hasta las buscamos tontamente. Seguro has tenido alguna, o algunas; ¿nos las cuentas?
Lo primero que pensamos es en blancura, pero no es blanca. Puede silenciar o amplificar. Aunque pensamos en frío, en realidad puede calentar. Un desastre esperando, o una bonanza de vida. Dicen que nunca se repite, pero eso es un mito, así como las palabras para describirla.
Se crean alrededor, reptan, se infiltran, se extienden. Son difíciles de cortar, y una vez que nacen son casi imposibles de matar. Las redes están llenas de ellos, pero en cualquier vecindario, edificio, barrio o zona siempre son el alimento de muchas alimañas.
El azar, el destino, el caos chocando y rebotando, lo inevitable. Casi todos buscamos entender por qué pasan, por qué en ese instante, en ese lugar, converge todo. Cruces, pasos, momentos fugaces que nunca perduran o que siguen por toda la vida. Primera aparición de la chibuabua Mar Montaño, supliendo en algunos segmentos a Jimenova Herranzovitch, semiconvaleciente de su malestar al convertirse en rusa (vacunada con Sputnik V)
Mientras hay quienes la eligen, otros se ven condenados a ella. Sirve para pensar, analizar, disfrutar, pero nos podría hundir en la tristeza. la depresión y el aislamiento. Aprender a convivir con ella es lo más sano, saberla usar cuando es necesario, y salir de ella cuando se desea. ¿Tú como la vives?
Nos da frente a nosotros o a miles. Si somos muy sanos nos reímos; si no, escapamos huyendo o nos sentimos diminutos. Nace del peor miedo que tenemos los humanos, según estudios, y todos aprendemos a enfrentarla de una forma u otra... o desaparecemos.
Momentos congelados. Memorias, instantes y arte. Ya muchos no las tienen en sus manos o en la pared, pero las llevan en las nubes o los chips. Películas que valen la pena por ellas, lo efímero hecho casi eterno. ¿A quién llevas tú en la cartera?
Compañeros, cómplices y ayudantes por miles de años. Salvan vidas, dan seguridad, detectan peligros ocultos y ayudan a comer. La nobleza los impulsa siempre, y prefieren el cariño a cualquier otro beneficio. Hablemos de ellos en su día mundial.
Con su llegada nacen esperanzas, aunque a veces son el anuncio de la muerte. Los ve quien piensa en el futuro, o quien llega a ellos tras transitar la oscuridad. Hay quienes no pueden concebir su existencia sin vivirlos con frecuencia, y otros que ya ni se acuerdan, o nos acordamos, de cómo son. Ven a hablar con claridad y luz.
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