El Zar Pedro el Grande, un gigante de más de dos metros de altura que literalmente reinventó Rusia y gobernó Rusia con puño de hierro. Sólo su hijo, Alexei, se atrevió a decir no y plantar cara al reformador zar. Alexei huyó del país para escapar de las garras de Pedro el Grande, pero el zar lo rastreó, lo secuestró y e intentó cambiar su sangre, por la fuerza bruta.