Presto Relatos en Partes La carretera, minuto 7 Floto en su interior y escucho suspiros y jadeos estrellándose contra el cristal. Las manos buscaban a ciegas un trozo de piel que rozar. Tropezaban con cremalleras que se negaban a bajar de su cumbre, con medias coquetas empeñadas en ser protagonistas. Los dedos torpes, inquietos, casi sin la memoria de haber sido peregrinos durante tanto tiempo por aquellos versículos de piel encendida. El coche, lento, las caricias ingenuas y anhelantes, la niebla espestante y divertida, yo, espectador de algo parecido a la belleza inmortal. ¡Gracias!