Dicen que cuando algo se rompe… ya no hay vuelta atrás.
Pero la historia y la vida misma demuestran lo contrario.
Existe algo que muchos llaman la ley de la reversibilidad:
si cambias tu manera de actuar, puedes cambiar tu manera de sentir…
y también la forma en la que tu mente reacciona.
No siempre podemos controlar lo que pasa afuera,
pero siempre podemos decidir cómo respondemos y con qué actitud enfrentamos.
Si actúas con calma, la calma llega.
Si actúas con valentía, el miedo empieza a retroceder.
Si das un paso, aunque sea pequeño… tu mente empieza a creer que sí puedes.
Muchos grandes líderes lo entendieron.
Cuando la confianza no estaba… actuaban como si estuviera.
Cuando el camino parecía imposible… caminaban como si fuera seguro.
Y poco a poco, la mente los alcanzaba.
Porque a veces no creemos primero para actuar…
a veces actuamos primero para empezar a creer.
Si te comportas como alguien disciplinado, te vuelves disciplinado.
Si trabajas como alguien que va a ganar, tu mente empieza a prepararse para ganar.
Si actúas como exitoso, aun cuando sigas en el camino…
inevitablemente te acercas al éxito.
Como dijo Iker:
“Si actúo como campeón aunque no haya ganado aún…
luego mi corazón se acuerda de que sí puedo serlo.”