Algunas de las palabras que usamos a diario, inconscientemente atraen carencia. Y como las palabras tienen energía creadora, lo que decís crea tu realidad.
Las palabras crean imágenes mentales y se van fusionando con lo que creemos que somos. Son decretos que siembran semillas de pobreza en nuestra mente y en la de los que nos escuchen. Eso es pobreza mental que se manifiesta luego como pobreza material.
Cambiemos nuestras palabras para que así podamos crear abundancia.