El perfeccionismo paraliza. La obsesión por hacerlo perfecto lleva a que los árboles nos impidan ver el bosque que hay detrás de ellos.
Lo que no terminas, lo que te da demasiado miedo o eres demasiado estricto para intentarlo, para terminas, es, por definición, un fracaso. La causa es lo de menos. Ya sea por postergarlo o por perfeccionismo, el resultado es el mismo. No lo has hecho.