En el presente es muy común la sensación de no saber dónde estamos o tenemos que estar, De que nos perdemos algo por no estar donde la presión mediática dice que hay que estar para estar a la última. De que nos quedamos fuera de todo por no estar donde nos hacen creer que se cuece todo. Una sensación que es el efecto que produce en la mente lo que el antropólogo Marc Augé definió con el concepto de No Lugar, para referirse a todos esos lugares donde transcurre gran parte de nuestra vida en la sobremodernidad: el supermercado, el atasco, el transporte público ... Sensación de vacío vital que nos hace olvidar que no son los ambientes ni los lugares los quedan sentido a la vida, sino la responsabilidad con nosotros mismos y nuestros seres queridos que es lo que determina dónde debemos estar en cada momento, y que no nos perdemos nada por estar en otro lugar diferente.