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Antes de que el Papa Léon XIV regrese a Roma, hoy en Santa Cruz de Tenerife se ha vivido una intensa jornada de esta visita apostólica cuyo mensaje central es la dignidad de la persona humana, como ha señalado monseñor Luis Argüello en TRECE TV.
León XIV ha querido recordar que el amor a Dios y el amor a los hermanos es indivisible y que el reconocimiento de la dignidad humana supera toda concesión secundaria o simple obra de filantropía. El Papa, en su encuentro con los migrantes esta mañana, ha explicado que “integrar es un camino recíproco: quien llega aprende a habitar una tierra nueva, y quien recibe aprende a ensanchar su propia casa sin diluir su identidad ni cerrar el corazón al encuentro”.
Amparado por la inmensidad del mar, el Papa ha realizado dos interpelaciones proféticas. La primera a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio. León XIV les ha pedido que se detengan, que se conviertan, y ha recordado que “el dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro”. .
Y también se ha referido a la conciencia cristiana para recordar que la integración no quede reducida a una tarea social, por necesaria que sea. “Quien llega a nuestras parroquias necesita pan, techo, lengua, trabajo y protección; y también debe encontrar una comunidad capaz de ofrecer, con el testimonio de la vida y de la palabra, caminos para conocer a Jesucristo, respetando siempre la conciencia y la libertad de cada persona”, ha insistido un Papa que ha traído a España el más puro Evangelio hecho vida
By COPEAntes de que el Papa Léon XIV regrese a Roma, hoy en Santa Cruz de Tenerife se ha vivido una intensa jornada de esta visita apostólica cuyo mensaje central es la dignidad de la persona humana, como ha señalado monseñor Luis Argüello en TRECE TV.
León XIV ha querido recordar que el amor a Dios y el amor a los hermanos es indivisible y que el reconocimiento de la dignidad humana supera toda concesión secundaria o simple obra de filantropía. El Papa, en su encuentro con los migrantes esta mañana, ha explicado que “integrar es un camino recíproco: quien llega aprende a habitar una tierra nueva, y quien recibe aprende a ensanchar su propia casa sin diluir su identidad ni cerrar el corazón al encuentro”.
Amparado por la inmensidad del mar, el Papa ha realizado dos interpelaciones proféticas. La primera a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio. León XIV les ha pedido que se detengan, que se conviertan, y ha recordado que “el dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro”. .
Y también se ha referido a la conciencia cristiana para recordar que la integración no quede reducida a una tarea social, por necesaria que sea. “Quien llega a nuestras parroquias necesita pan, techo, lengua, trabajo y protección; y también debe encontrar una comunidad capaz de ofrecer, con el testimonio de la vida y de la palabra, caminos para conocer a Jesucristo, respetando siempre la conciencia y la libertad de cada persona”, ha insistido un Papa que ha traído a España el más puro Evangelio hecho vida