LA VOZ QUE FUERA UN DIA-26
La voz es una celda oscura donde esconde luceros,
tiene un rostro áspero a veces, es como una hechicera,
embelesa, empuña las palabras como cañas, culebras,
enhebra las agujas que van al corazón y paraliza al alma
con todos los colores que el alma necesita, y viene de visita
a clavar su sonido receloso o amable con todos los colores
que tiene el universo.
La voz que nos han dado es como un camafeo colocado en la frente,
nos sirve de defensa cuando le da ese tono magnético en regalo
el que le dan los hados, algunos hechiceros, como algunas serpientes
usan como ingredientes para engullir al tiempo un próximo alimento.
La voz que fuera un día es ese sedimento envuelto en las entrañas
que abriga la soberbia, la que empuña la paz y escribe en el silencio
dolores nunca escritos, ladrando como perros si arrancan de su boca
un trozo de pan negro.
Y el pan, la libertad, la lucha por el cielo, la voz de nuestra historia
la defiende tal fuera un negro cancerbero, o los cuernos del toro
que habita en nuestros cerros, anda siempre de frente,
no como los cangrejos que ahorcan los caminos corriendo hacia atrás
con ese desenfreno con que huyen cobardes con rabo entre las patas
y orejas de podenco.
La voz es esa celda que te arrulla en los besos y te esconde los ayes
cuando cantas flamenco o bebes un buen vino en celdas de otros presos,
tiene su propio idioma y habla con las manos, con los ojos,
con ese corazón que late en otros pechos, con la sonrisa eterna
inmortal y el gesto con la fuerza del hierro fraguándose en el tiempo.
La voz que fuera un día esa es la voz que quiero.
Chema Muñoz©02/06/2022