LA VOZ QUE FUERA UN DIA 4
Es esa voz que se retuerce entre el miedo
dormido en los tiempos, temiendo sentir
esa naturaleza que debiera cantar y solo reza
por estar en paz, salir airosa de luchas internas y el gozo
de esa victoria que da el reposo de quien besa los labios del descanso.
Es el murmullo y la ternura de estar ya a la altura,
saberse inmerso en la natura entre los juncos y al sol
mirando un cielo azul allá en lo alto, semidesnudo
y estar sin vida después de haber vivido y parecer vivir en el olvido.
Esa que fuera un día llana, bostezando en claridades
era como estar entre las manos de las deidades, en primer plano,
medio escondida e imaginaria, sabiéndose iluminada
e invisible por ser tan solo una voz más, pero callada.
Fue la mirada que voló las planicies en esos sueños
que parece que vuelas y escuchas sonidos con la dicha
de tener todo el tiempo entre las manos, y esa mentira
de ser eterno sin alejarse del tú que te sostiene consciente,
presente, siéndote solo en un sueño.
Es engañosa, se hunde en las arenas
y se retuerce a cada paso mansamente
llevándote plácidamente a ese momento
cuando se te oscurecen las mejillas y ausentas de ti las alegrías.
Entierras en ti esos deseos de llegar con tu voz a los confines,
descubres los enigmas que ya se descubrieron y que olvidaste
como parte de un todo en ese espejo cóncavo convexo,
repitiendo sin fin ese mensaje donde pides socorro
y te esconden el rostro apretando los labios por no gritar congojas,
llegará la voz que dejaste trayéndote ese sueño que siempre viene
a dormirte al calor de pétalos de rosas.
Chema Muñoz©