LA VOZ QUE FUERA UN DIA-5
Ha sido siempre fuerte sin atisbos inertes
apartando justicias y vaguedades,
no fue como esa muerte que se durmió
en la espera de un descuido,
o se le dio en la suerte sin defenderte apenas,
tratando de buscar el éxito detrás de sus consignas.
Es esa voz que arranca desde dentro,
es la que manda, la que enternece,
la del cetro en la mano y corona en la frente,
es esa reina o rey que avanza en las contiendas,
la que lleva con fuerza las riendas del invierno
habiendo sido ya verano y primavera, y se deja el otoño
retoñando en la espera que ha de durarnos siempre,
milenaria, recorriendo pestañas y encendiendo los fuegos,
siendo la luz y el agua que reparten los cielos,
y los vientos que empujan arrastrando traiciones.
Es la voz que te sale desde dentro del alma cuando caes al vacío
y busca en la caída donde asirse más fuerte
para volver a ser el principio de todo,
la tormenta que empuja, corazones y entrañas que se unen,
cabalgan espalda con espalda entre sangre y montañas
que intentan destruirte.
Sabe crecer ceñida a las llanuras, sembrando los futuros
que han de seguir siendo alimento en el mar,
trigo y pan en las eras, seguir siendo ventanas mirando sementeras,
sacando de las jaulas las viejas oraciones, olvidar maldiciones
que nos fueron impuestas por cuatro pelagatos que nacieron sin voz
que viven del alfanje por no cruzar palabras en pos de esa mirada
que acerca el horizonte a lo que es imposible.
Esa es la voz que fuera un día, la que es transparente,
del hierro de la tierra, la que danza en las plazas,
la de los manantiales, la de páginas blancas
donde poder, saber escribir para todos
un verso movedizo que arrastre hasta su fondo
el peso de las almas sin ternura, ni amor, de tantos criminales.
Chema Muñoz©