LA VOZ QUE FUERA UN DIA-9
He venido casi sin darme cuenta al actual tiempo
sin tocar casi el suelo, casi en volandas, casi en un sueño.
He llegado hasta aquí, en dos minutos, la pena es,
que estos malditos minutos pasan tan vertiginosamente
que ni el aire, ni las rosas han podido traernos ese aroma
que quedó en la brisa que ahora nos corona, y se ha ido
en esos dos minutos como en un instante, gota a gota.
He abandonado las fuerzas con que vine en voz baja,
casi sin esa voz que siempre deseé, sin el reposo de mis cadenas,
sin las fugas con las que mis venas riegan a veces tus praderas,
sin las nieves con las que a veces regaron de nieve mis sienes.
Y he venido sin esa porcelana que cubría mis sonrisas,
burlando paso a paso mi camino, trepando a veces sin esfuerzo
atándome a tu pecho, alcanzando tus cumbres
que siempre fueron mías.
Ahora soy esa última canción, esa que escuchas en la lejanía,
la que pone todo en orden, la que gobierna los sueños
y limpia de ojeras las nostalgias, ahora soy el que hace sonar
todas las cuernas, también las interiores, y trae al presente
la mano que evita extraviarme, perderme en el lodo,
o ser una isla pudiendo ser ocho en el nido muy cerca de las caracolas,
en las profundidades del mar, de mi mar, a la falda y en la voz de este volcán
la voz que ha sido siempre, la voz que fuera un día, la de mi niñez,
la de la verdad, la de la mirada entre el cielo y tierra,
la que más conozco y más necesito, la de libertad,
Chema Muñoz©