LA VOZ QUE SIEMPRE QUISE -1.
No quiero evaporarme sin gritar a los vientos
que somos de los mares y de olas de antaño
como los ermitaños misántropos del mar
alejamos silencios, sin dejar de llamar
a puertas del recuerdo, de labios de la historia,
rompiendo la memoria que no nos interesa,
grabándonos la frente diademas de temor,
imponiendo mentiras a verdades del tiempo.
Las cosechas del tiempo alimentan al hombre
hiriéndolo en la sangre que arroja y se florece
desde puertas del alma.
Decidme en libertad ¿Quién recorre azucenas
sin encontrar ortigas, ni látigos de ausencias,
en algodón de urnas, féretros de cristal reflejando
los rostros que dejaron la vida?
¿Quién toma las derivas que imponen todos esos
Insectos que se arropan en arboles quemados,
heridos por el odio que se traen cuando nacen?
son esos que palpitan desde el deseo inocuo
de quedarse con todo por un tiempo infinito.
La vida es esa lucha por la luz que conquista
la luz misma, reposando en la sombra que sirve
de legado, una herida en los cielos, un beso convertido
en insulto, mientras sangra indolente la libertad perdida.
Chema Muñoz©