Hacednos un favor: echad un ojo a esta misma descripción -pero de nuestro penúltimo programa- para que comprobéis cómo EL ORGULLO PRECEDE A LA CAÍDA. Y, en nuestro caso y dado que somos lo peor sin paliativos: HA SIDO CURIOSO el golpetazo.
¿Ya habéis vuelto? Vale, pues ya sabéis que seguimos en la programación habitual y vamos publicando los podcasts con la precisión del barbecho. Pedimos perdón por adelantado porque nunca de está de más y porque, a cambio, os ofrecemos una nueva dosis de esos programas de intros largas, desarrollo trufado de audios de los Simpson y una franqueza absoluta en la carestía de mesura (vamos, que no sabemos cuántos van a salir de aquí).
¿Y qué es esto que decora o decorará vuestros pabellones auditivos en cuanto le deis al botón de «play»? Una muesca más en esto de que la historia la hacen los protagonistas, pero que cuando se va una a la letra pequeña , uno se da cuenta de que ha firmado acuerdos de confidencialidad DE POR VIDA y con unas condiciones que dejan a la inquisición española en unas hermanitas de la caridad (un saludo a las dos empresas con las que los tengo contraídos) y que dentro de ti hay una estrella y si lo deseas, brillará, digo… que alrededor de unas algunas ciudades de este vasto mundo hay una serie de individuos que por confluencia en uno o varios estudios (u otras razones más peregrinas) se han convertido -sin que el resto de la gente lo sepa- en los músicos con más números uno de la historia. Sí, por encima de los próceres habituales: Elvis, Beatles, Michael Jackson, Luis Aguilé (ni una coña, que lo petaba)…
En Nashville, a estos auténticos números uno en lo suyo (tocar lo que les tocara tocar) y en lo de permanecer ignotos para el gran público (con alguna excepción) se les denominaba como los Nashville Cats (o el equipo A, al que también hacemos referencia al principio) y cada uno de ellos tiene tanta historia que podríamos hacer una serie de programas que con nuestra habitual parsimonia podría terminar al mismo tiempo que las obras de la Sagrada Familia (que no están, da igual cuando leas esto).
Tranquilidad en el frente: somos lo peor, pero no dirigimos un país (afortunadamente) y no tenemos poderes para comprar Groenlandia. Así que, no vamos a alargar esto hasta el extremo (hablamos del podcast; lo de este texto ya está perdido) y sólo os decimos que centraremos cada cara de las próximas cintas en un grupo, ciudad, estudio o código postal que contribuyera a juntar a toda esta gente que siempre van pequeñitos en los créditos (si es que salían), pero que tienen un sitio de honor en este su podcast de cabecera entre la ínfima y ridícula cantidad de ellos que se publican en nuestra españita.
Por tanto, este podcast inicia una serie de paradas por distintos puntos del mundo mundial sobre los que poner un ojo (como a Springfield; que se acaba este texto y no habíamos mencionado nada de los Simpson) y para ello -como no podía ser de otra forma- hemos requerido el retorno del hombre que susurraba a los mapas, el mejor podcaster del mejor podcast con vinilos y vermú de toda la historia y que responde a varios nombres: Luisito, Luisi Luis Martín The Third, el hombre que no tiene las orejas de los Naranjo, pero sí estilo y sabiduría para dar y tomar.
Y si queréis comprobarlo, buscad «Entre surcos de vinilo y vermú» en su plataforma de podcast más favorita. No se arrepentirán. Además, mientras os escucháis los programas, seguro que sacamos otro (sin garantía de esto último).
Pero no estamos solos en esta nueva afrenta al mundo radiofónico, porque también contamos con el pregonero oficial de la ciudad de Nashville (que casualmente habla un castellano con acento cántabro de manera bastante sorpresiva) y la única persona en el radio kilométrico que nos es propicio (el que llega hasta el B1 en Madrid) que podría pasar como un oriundo de la ciudad de Nashville gracias a que pronuncia las cosas como debe. Algo que veréis que no está al alcance del resto del equipo.
Todo ello, acompañado de 82 canciones, el informe Pirri, la incontestable habilidad del Conde Draco para contar, la esfera de pelucas de Knoxville (que es como la Shelbyville de entonces), el primer equipo jamaicano de bobsleigh de la historia, una visita a Európolis y Rapael de la Guetto.
Con todos ustedes, Lo Tengo Todo Documentado, el único podcast en el que José Antonio Camacho puede falar portugués mientras se descubre la narrativa que encierra el papel Albal.
🎼 Lista de canciones:
https://open.spotify.com/playlist/1G63e62aiVsKvwkY05t5wu?si=8e3071c9af084039
▶️ La X marca el lugar: Nashville- Cara A
Índice:
🗣️ Intro [00:56].
👨🏻🦳 El equipo Ja, digo A [10:14].
🐈 Nashville Cats [01:43:53].
🧢 Charlie McCoy [02:20:28].
🤠 Charlie Daniels [02:35:23].
🍚 Ben Keith [02:50:26].
🖐🏻🦶🏻 Weldon Myrick [03:08:00].
🖥️ Mac Gayden [03:23:39].
🗣️ Despedida y hander [03:46:47].