A veces te requiero blanca como la harina
como el ébano otras tantas, pues tu cuerpo
se agiganta al tibio rozar del sol cuando amanece.
.
Un mismo beso se transforma en cuervo o paloma
dependiendo del amor y de la boca,
es la ternura el idioma que lo toca para ser al mismo tiempo
volcán, planeta o en un sueño las orillas de los mares,
o el rostro de los altares envueltos en sedas blancas.
.
Mis manos son las que mueren en tu piel,
los perfiles que acarician y se rompen en fronteras
mientras se espera la espera de lograrte ese momento
donde se encuentran encuentros entre amores de esperanza
y se desdoblan las lanzas que me rompes en el alma.
.
Mis pies ya no son míos cuando corren al encuentro
sintiendo el escalofrío de violetas, dejando atrás caseríos
el lenguaje de llanuras, los oasis de desiertos
en horas enamoradas dando nombre a la alborada
que renombro con tu nombre y la palabra de amor
con la que suspiro en alas.
.
Mas quisiera yo encontrarme alzándote en alianzas
sobre los ríos de trigo con cabellera dorada
con los que cubres la tierra cuando estas enamorada.
.
Mis ojos duermen en ti entre tu mar de almohadas
tu mejilla se desnuda regalando a la mañana
una sonrisa de luz, que se transforma en paloma
y se agiganta en mi alma.
Chema Muñoz©