Nuestro cuerpo utiliza sus propios métodos para asegurar su supervivencia y luchar contra el dolor, pero cuando estos métodos fallan, la heroína, la morfina, el opio y sus derivados sustituyen esta habilidad natural. El cerebro sabe adaptarse a los cambios si es estimulado con drogas, lo que lleva a que algunos receptores del cerebro pierdan sensibilidad e, incluso, que se hagan adictos. Algunos tranquilizantes también pueden crear adición, y no solo causando dependencia física, sino produciendo un amplio abanico de problemas psicológicos que pueden durar toda la vida. Este episodio analiza el efecto de las sustancias utilizadas para aliviar el stress y también el dolor.