“La existencia de porros en una universidad no es normal, en países democráticamente bien gobernados no tienen eso. Tienen problemas, desde luego, tienen cuerpos de seguridad armados, que no sirven para otra cosa más que para mantener la seguridad de sus estudiantes. Así pues, México tiene que dar el paso hacia unas universidades sin porros, con cuerpos de seguridad efectivos“, abundó. Por su parte, la politóloga Denise Dresser mencionó que la UNAM tiene una larga historia de grupos porriles que se fueron constituyendo para incidir en el control político de la universidad. “Esos grupos de porros han sido funcionales para distintos grupos, tanto dentro como fuera de la UNAM. Es este momento reaparecen y es difícil discernir para qué, a nombre de quién y con cuáles objetivos“, dijo. Aunado a esto, subrayó, “hay un contexto innegable de creciente inseguridad, narcomenudeo y acoso sexual en los planteles universitarios, ante los cuales las autoridades no han reaccionado con la eficacia y rapidez que se esperaría. “Celebro el espíritu estudiantil de exigencia, de defensa de la Máxima Casa de Estudios, la condena al porrismo, pero creo que falta mucho para investigar y airear para ver qué pescadores quieren ganar con este río revuelto en la Universidad“. Meyer añadió que tanto los responsables directos de las agresiones, como quienes los alentaron, cometieron “una estupidez, porque pareciera que no se dieron cuenta de que están en otro contexto”. Sobre la investigación de las agresiones, la politóloga observó que no hay una institución de procuración de justicia en la cual se pueda confiar, ya que la justicia en México ha sido politizada. “Tenemos a una procuraduría federal que jamás ha actuado, ha dejado pasar años casos como los de Duarte, persiguió políticamente a candidatos presidenciales y no resuelve el 80 por ciento de sus casos… Entonces su credibilidad en este momento es menos que cero“, reiteró.stupidez luchar contra las drogas Dresser .