Pocos se imaginaron en los años 60 del pasado siglo que un alijo de cuatro kilos de marihuana -requisado por la policía de Tel Aviv y entregado al Instituto de Ciencia Weizmann (en Rehovot, zona central de Israel) -, se convertiría en la base desde la que despegaría la investigación moderna en los usos medicinales del cannabis. "El crédito hay que dárselo al profesor Rafael Meshoulam", explica Michael Dor, principal asesor en la materia del Ministerio de Sanidad de Israel desde su consulta en el centro de salud de Gilo (considerado por los palestinos como un asentamiento ilegal de Jerusalén oriental -construido en zona ocupada- o como un barrio jerosolimitano más por el ayuntamiento de la ci...