Un hogar donde haya una ducha, una mesa, unas sillas, con una cama, una puerta que cerrar para tener intimidad, un plato de comida. Es lo que el cura de Añaza quiere ofrecer a gente de aquí y de fuera, a personas que lo están pasando mal económicamente por culpa del coronavirus. Y a personas migrantes que huyen de sus países y vienen a Canarias. Hemos hablado últimamente mucho de las personas migrantes en Gran Canaria por Arguineguín. Pero también queremos saber cómo está la situación en Tenerife. Hablamos por tanto con Pepe Hernández, cura del barrio de Añaza y de Los Gladiolos, y creador de la Fundación canaria El Buen Samaritano.