Cuando Pablo escribió esta carta, se encontraba en la prisión. Sin embargo en su corazón él tenía una gran libertad. Él se consideraba el menor de todos los santos, porque él había perseguido a la iglesia. Pero se sentía homenajeado por Dios por la consideración que el Señor le daba de predicar a los gentiles el evangelio de “las inescrutables riquezas de Cristo”. ¿Cuáles son estas riquezas? Este es nuestro tema de hoy.