Maru Vazquez, presidenta e Cruz Roja en Arucas, nos informó sobre la venta del sorteo del oro y la campaña del juguete educativo.
Margarita García: "Las mujeres tienen que aprender a amarse"
En el programa #lasmañanasdearucas de #radioarucas nos acompaña una semana más la médica de familia del centro de Salud de #Arucas, Margarita García. En vísperas de la conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, hace un llamamiento al amor propio y comparte esta reflexión:
El síndrome de Thelma y Louise
Les explico el argumento de esta película de 1991, por si alguien no la ha visto: se trata de las trepidantes aventuras y desventuras de dos mujeres en busca de su identidad y libertad; y que acabó con la muerte violenta de ambas, suicidándose al precipitarse con su coche por los Cañones del Colorado, al no tener otra escapatoria.
Me pregunto si muchas de las mujeres que actualmente sobrevivimos en este mundo se sienten oprimidas y manipuladas como lo estaban las protagonistas de este film, sintiendo que no son dueñas de sus propias vidas y que sólo viven para satisfacer las necesidades de hombres frustrados y maltratadores como los que se representan en esta película.
Constato diariamente en mi consulta de medicina de familia, como muchas mujeres viven este síndrome de mujer sumisa aceptando la descalificación habitual de sus parejas como una forma de vida, sin alicientes y sin esperanza de cambios. Realmente, más que de una forma de vida, se trataría de una forma de muerte, lenta y dolorosa, la que sufren estas mujeres en su quehacer diario; sintiendo malestares y dolores físicos como manifestaciones de dolores más profundos y dañinos, que sienten en su SER más íntimo.
Me planteo cómo poder ayudarlas a descubrirse a sí mismas como seres únicos y maravillosos que son; cómo acompañarlas en su camino de libertad y autonomía; cómo hacerlas ver que la persona a la que aman, no les corresponde con el mismo amor;cómo explicarles que ellas son magníficas por sí mismas, no por el árbol que las cobija; cómo transmitirles que detrás de cada gran mujer, siempre está ella misma dándose esa fuerza y amor que sólo podemos darnos a nosotras mismas; cómo decirles que los medicamentos no son la respuesta adecuada al problema; cómo hacer que sean capaces de encender en sí mismas esa chispa de ilusión y armonía que han perdido por tantos años de oscuridad y apatía; cómo…pueden ser muchísimos los “cómos” que me surgen a lo largo de mi trabajo habitual.
Me entristece y me produce rabia, que la única escapatoria posible sea la muerte, como sucede en la película mencionada; que la perspectiva sea tan estrecha al mirar el futuro que impida una valoración adecuada antes de tomar decisiones tan drásticas; porque algunas mujeres están muriéndose en vida, otras intentan suicidarse, y otras lo consiguen.
Creo que no debemos infravalorar las actuaciones y las patologías que presentan muchas mujeres, sino que habría que aprender a ayudarlas desde una perspectiva de género (que no siempre nos enseñan en la facultad de medicina) y mostrándoles que el presente tiene mucho más valor que el pasado; ya que cambiando el presente cambiaremos el futuro.
Deberíamos de aprender, como profesionales de la salud, a ver a las mujeres como un todo integrado por múltiples situaciones y vivencias, en un contexto bio-psico-social distinto al de los hombres; de esta forma podríamos entender la forma de enfermar de las mismas y descubrir cómo ayudarlas a estar mejor y ser más felices; cómo enseñarlas a que aprendan a dar la respuesta más adecuada a cada circunstancia, aunque éstas puedan ser tan dañinas como para causarnos la muerte;porque siempre hay una alternativa a esa muerte buscada; y nosotras podemos ser las personas que le indiquemos a las pacientes que existe esa otra alternativa y cómo encontrarla.
Sólo estando situadas en el centro de nuestro SER, y dejando a un lado la MENTE-EFECTO que nos tiene atrapadas, podremos encontrar el mejor camino en este aprendizaje que vida nos ofrece.