En el viaje de vuelta a casa, el pontífice ha abordado otro de los frentes que tiene abiertos: la carta del exnuncio de Estados Unidos, Carlo María Viganó, que le acusa, precisamente, de encubrir algunos de los casos de abusos que está denunciado. A bordo del avión papal, Francisco ha pedido a las decenas de periodistas que le acompañaban que juzguen por ellos mismos el contenido de la misiva. Dice que él, de momento, no va a decir una palabra más sobre el asunto.