Muchas veces queremos justificar la razón por la que no le gustamos a alguien. Intentamos buscar excusas y razones para entender por qué no le gustamos y justificamos su forma de ser, cómo te trata, lo que hiciste mal, lo que pudiste haber cambiado. Pero, finalmente, debes saber que si no estás siendo su prioridad, es porque no le gustas lo suficiente, y punto. No hay ninguna razón que lo pueda justificar.