Las piernas en el boxeo son el verdadero motor de la técnica, funcionando como la base del equilibrio, el sistema de transporte hacia los ángulos de ventaja y la fuente principal de potencia de cada golpe. Lejos de ser un simple medio de traslado, su uso óptimo radica en la gestión de la gravedad: mantener un centro de gravedad bajo y estable permite que la fuerza se transfiera desde el suelo a través de la rotación de la cadera, ahorrando energía al evitar movimientos innecesarios. Un juego de piernas inteligente no busca la velocidad frenética, sino el posicionamiento estratégico que permite "estar sin estar", negando la línea central al oponente y asegurando que cada ataque nazca de una plataforma sólida y equilibrada.