Las primeras deidades según la antropología
Según la antropología, la creencia en los dioses apareció por la combinación de tres capacidades mentales humanas.
Esta triple unión es exclusiva de los humanos.
La primera es el detector de intenciones.
Nuestro cerebro evolucionó para asumir que detrás de cada fenómeno hay alguien.
Un ruido en la hierba, en el que puede esconderse un depredador.
Una enfermedad causada por alguien.
O una tormenta que alguien la provoca.
Esto nos ayudó a permanecer en un estado de alerta durante la prehistoria.
Y el cerebro de los creyentes sobrevivió y próspero más.
La segunda es la teoría de la mente, imaginar mentes invisibles.
Los humanos podemos intuir lo que piensan los otros.
Y esto nos lleva a imaginar que podrían haber: espíritus, antepasados que nos observan o seres invisibles con deseos.
Y la tercera pata es el pensamiento simbólico para crear significado.
Somos la única especie que convierte objetos en símbolos.
Una piedra en un amuleto, un animal en un tótem o una montaña en un lugar sagrado.
Y de ahí nacieron los sistemas de creencias.
Las proto religiones animistas.
Fruto de que ‘el cerebro humano funciona así’.
Desde un punto de vista antropológico, la religión sería un subproducto de la inteligencia social.
Además, nos dotó de una ventaja evolutiva evidente: permitió cooperar en grupos grandes.
Compartir un mismo sistema de valores.
Y temer que ‘un espíritu nos vigila’.
Esto genera más cohesión social.
Las sociedades con creencias compartidas sobreviven mejor.
Posiblemente el primer dios fue un pensamiento mágico del estilo: Alguien invisible que ve lo que hago.
Es decir, todavía no adoptaba una forma en concreto sino que era más bien una experiencia mental.
La idea de que existe una presencia invisible con intención.
De nuevo, recordemos que el cerebro humano está diseñado así, para detectar agentes.
Pensar en quién provoca ese ruido en la oscuridad.
Imaginar una voluntad detrás de un relámpago.
O soñar con que un muerto existe en otro plano.
Este mecanismo se llama detección hiperactiva de agencia.
Con el tiempo esa sensación de alguien invisible se transformó en:
Una presencia, una interpretación simbólica, el nacimiento de los espíritus y después el de los dioses con nombre e historia.
Sin más.
Sin necesidad de mitologías, lenguaje ni nada.
De momento, muchos opinan que el primer dios representado es el hombre león de hace 40.000 años.
Según una estatuilla encontrada en una cueva y que representa a un ser con cuerpo humano y cabeza de león.
Una de las representaciones más antiguas de un espíritu protector.
Un mediador entre los humanos y las fuerzas de la naturaleza.
Las primeras creencias tuvieron que ver con: el espíritu de los animales, los antepasados muertos y la fuerza de la naturaleza.
O más simbólicamente, podríamos afirmar que el primer dios fue el asombro humano ante el universo.