EL HOMBRE QUE SE DEJÓ PICAR MIL VECES PARA ELABORAR EL ÍNDICE SCHMIDT DEL DOLOR
Tim Beniyork María Maruchi
— Hay científicos que observan a los insectos.
— Otros los capturan.
— **Justin Schmidt decidió descubrir cuánto dolían.**
— Y para hacerlo convirtió su propio cuerpo en un insólito laboratorio.
— Durante décadas, este entomólogo estadounidense acumuló alrededor de **mil picaduras de más de 80 tipos de hormigas, abejas y avispas**.
— Algunas fueron inevitables durante su trabajo.
— Otras formaron parte de sus investigaciones.
— El resultado fue una de las clasificaciones más extravagantes de la ciencia.
— **El Índice Schmidt del Dolor por Picaduras.**
— Abarcan una escala del **1 al 4**.
— Pero Schmidt hizo algo todavía mejor.
— No se limitó a poner números al dolor.
— **Le puso palabras.**
— Y ahí comenzó la poesía.
— Porque para Schmidt una picadura podía ser ardiente.
— Eléctrica.
— Explosiva.
— Corrosiva.
— O directamente una visita al infierno.
— La picadura de una pequeña hormiga podía convertirse en una grapadora.
— La de una avispa, en aceite hirviendo.
— Y los peores aguijones parecían capaces de convertir el cuerpo humano en una película de terror.
— **Bienvenidos al ranking de los cinco reyes del dolor.**
## 5. ABEJA DE LA MIEL — NIVEL 2
— Empecemos por una vieja conocida.
— **Apis mellifera.**
— La abeja común.
— Su picadura alcanza aproximadamente un **2 sobre 4**.
— Schmidt la describió como un dolor ardiente y corrosivo.
— Como si una cerilla encendida aterrizara sobre tu brazo.
— Y después alguien decidiera mejorar la experiencia añadiendo productos cáusticos.
— **La miel es dulce.**
— **Su aguijón, amargo.
## 4. HORMIGA DE TERCIOPELO — HASTA EL NIVEL 3
— Su nombre parece adorable.
— Su aspecto incluso es inocente.
— **No la acaricies.**
— Porque la llamada hormiga de terciopelo ni siquiera es una hormiga.
— Es una **avispa sin alas** en el caso de las hembras.
— Algunas especies alcanzan el **nivel 3**.
— Schmidt comparó una de sus picaduras más dolorosas con **aceite hirviendo derramándose sobre la mano**.
— En Estados Unidos algunas reciben un apodo bastante tranquilizador.
— **Cow killer.**
— Matavacas.
— No porque normalmente maten vacas.
Sino porque el dolor que causaban les generó una reputación que sirvió para compararlas con el poder de derribar a una.
## 3. AVISPA CAZATARÁNTULAS — NIVEL 4
— Aquí abandonamos las molestias.
— **Y entramos en territorio infernal.**
— La avispa cazatarántulas pertenece al género *Pepsis*.
— Su especialidad ya debería servir de advertencia.
— **Caza tarántulas.**
— Las paraliza con su veneno.
— Las arrastra hasta un refugio.
— Deposita un huevo sobre ellas.
— Y cuando nace la larva dispone de una despensa de carne todavía viva.
— Pero su aguijón también puede alcanzar a un ser humano.
— **Nivel 4.**
— Schmidt describió el dolor como cegador, feroz y brutalmente eléctrico.
— Y creó una de las imágenes más famosas de toda su escala.
— Imagínate estar tranquilamente dentro de una bañera.
— Y que de repente caiga dentro **un secador de pelo encendido**.
— Afortunadamente, semejante descarga de dolor suele durar apenas unos minutos.
— El propio Schmidt ofrecía un consejo memorable para semejante situación.
— **Túmbate.**
— Porque mientras estés retorciéndote y gritando, al menos no podrás caerte.
## 2. AVISPA GUERRERA — NIVEL 4
— Su nombre tampoco engaña.
— Avispa guerrera.
— Otro **4 sobre 4**.
— Aquí Schmidt prácticamente abandonó cualquier pretensión de serenidad científica.
— Su descripción comienza con una sola palabra.
— **Tortura.**
— Después imaginó estar encadenado dentro del flujo de un volcán activo.
— Y terminó preguntándose algo perfectamente razonable.
— **¿Por qué demonios había empezado aquella lista?**
— Cuando el propio creador del dolorímetro empieza a cuestionar sus decisiones vitales…
— **Sabes que hemos llegado muy lejos.**
## 1. HORMIGA BALA — NIVEL 4
— Y llegamos a una leyenda.
— **Paraponera clavata.**
— La hormiga bala de las selvas de América Central y Sudamérica.
— Su nombre procede precisamente de la intensidad atribuida a su picadura.
— Es como recibir un disparo.
— Pero el problema no es solamente la intensidad.
— **Es la duración.**
— El dolor puede prolongarse durante horas y llegar aproximadamente hasta **24 horas**.
— Schmidt la situó en el máximo nivel de su escala.
— Y realizó una descripción difícil de olvidar.
— Dolor puro.
— Intenso.
— Brillante.
— Imagina caminar sobre **carbones ardiendo**.
— Ahora añade un enorme clavo atravesándote el talón.
— Y sigue caminando.
— **Eso era para Schmidt una hormiga bala.**
— Algunas comunidades indígenas amazónicas, como los **Sateré-Mawé**, utilizan estas hormigas en ceremonias tradicionales de iniciación.
— Introducen numerosas hormigas en guantes tejidos.
— Los participantes meten las manos dentro.
— Y soportan sus picaduras durante minutos.
— Una prueba que convierte el nivel 4 de Schmidt en algo más que una cifra.
— Lo convierte en un rito.
## BONUS — LA IRUKANDJI
— Pero todavía podemos salir del mundo de los insectos.
— Y entonces aparece algo todavía más inquietante.
— Una diminuta medusa conocida como **irukandji**.
—Este grado de dolor ya supera al índice de Schmidt.
— El padecimiento es de otra liga.
— Algunas especies pueden provocar el llamado **síndrome de Irukandji**.
— Al principio, la picadura puede parecer sorprendentemente discreta.
— Después comienza la pesadilla.
— Dolor intenso.
— Calambres.
— Náuseas.
— Sudoración.
— Taquicardia.
— Hipertensión.
— Y uno de sus síntomas más extraños.
— **Una terrorífica sensación de muerte inminente.**
— Algunas víctimas están convencidas de que van a morir.
— No porque alguien se lo haya dicho.
— **Porque su propio organismo parece gritárselo.**
— Justin Schmidt nunca necesitó llegar tan lejos.
— Su experimento ya había demostrado algo fascinante.
— El dolor no depende solamente de cuánto veneno posee un animal.
— **Dolor y toxicidad no son lo mismo.**
— Para muchos insectos, provocar un sufrimiento insoportable constituye un arma defensiva extraordinariamente eficaz.
— No necesitan matar a un animal cien veces mayor.
— **Solo necesitan convencerlo de que jamás vuelva a tocarlos.**
— Schmidt convirtió aquella estrategia evolutiva en números.
— Después convirtió los números en palabras.
— Y las palabras en imágenes imposibles de olvidar.
— Murió en **2023, a los 75 años**, por complicaciones relacionadas con el párkinson.
— No fueron las hormigas.
— Ni fueron las abejas.
— Ni tampoco fueron las avispas.
— Después de aproximadamente mil picaduras, aquellos pequeños verdugos no consiguieron acabar con él.
— Pero sí consiguieron algo extraordinario.
— **Convertir a Justin Schmidt en el hombre que enseñó al mundo a medir el dolor.**
— Y probablemente en el único científico capaz de transformar un aguijonazo…
— **en poesía.**
_ Por dolor a la ciencia y por dolor al arte.