¿Cómo serían los extraterrestres?
Begoña Learreta Pilar Folgado María Maruchi Tim Beniyork… os invitan a especular con su apariencia marciana…
Muchos de vosotros os habréis preguntado alguna vez: ¿Cómo serían los extraterrestres?
¿Qué aspecto podrían tener en esos mundos desconocidos?
¿De insecto? De masa viscosa, con exoesqueleto…o el de los típicos enanos cabezones de orejas puntiagudas.
Hoy en día, con todos nuestros avances científicos aún no podemos intuir cómo serían en realidad.
Pero en este vídeos nos adentraremos en un todo un ejercicio especulativo, basado en la ciencia.
Suponemos que poseerían algo parecido a una boca y nariz.
Por algún lado tienen que comer y respirar.
Y contarían por algún conducto u orificio para deshacerse de las sobras.
Una especie de ano.
Sin duda, su tamaño se verá limitado por la gravedad que haya en su planeta.
Por mucho que digan, en la tierra no pueden existir gigantes con nuestro cuerpo.
Eso ya lo sabía Galileo.
La naturaleza no puede hacer crecer a un árbol o a un animal por encima de cierto tamaño con las mismas proporciones y estructura.
Ya lo dijo Arquímedes: si aumentamos el tamaño de un sólido cualquiera, su superficie crecerá al cuadrado de sus dimensiones: largo, ancho y alto.
Y su volumen, al cubo.
Por ejemplo: Si una persona duplicara su tamaño, la superficie total de su piel se incrementaría hasta cuatro veces y su volumen, ocho.
En aquellos planetas con mucha gravedad, los seres que lo habiten han de ser pequeños.
El famoso Carl Sagan fue uno de los que especuló con cómo sería el aspecto de un alíen.
Desde microbios ocultos en la superficie de la luna hasta criaturas del tamaño de osos polares en Marte.
A partir de la primera mitad del siglo XX estas especulaciones empezaron a describirlos con bastante antropomorfismo.
Es decir, con simetría bilateral, como nosotros.
Y usarían las extremidades inferiores para desplazarse y las superiores para manejar herramientas.
Deberían de tener manos.
¿Diez dedos? ¿Un índice y un pulgar a modo de pinza?
Lo que es más seguro es que un ser inteligente necesita un sistema de almacenamiento de información.
Algo similar a nuestro cerebro.
Y disponer de unos sensores para relacionarse con el entorno, como los ojos, los oídos y la nariz.
Además, estarían cerca de su ‘encéfalo’, para que la información llegue rápido y la procesen con velocidad.
En cuanto a su rango de visión, puede variar, pero no mucho.
Podrían ver más en la zona infrarroja del espectro o en la ultravioleta.
Más por debajo, en la longitud de onda del microondas o en el de la radio, sería imposible, por cuestiones físicas.
Ya que necesitarían unos ojos del tamaño de una antena parabólica para captar esas longitudes.
En general, a mayor longitud de onda, mayor debe ser el dispositivo que las recoja.
Tampoco pueden recoger un rango muy por encima del ultravioleta.
Pues esta radiación es letal para las moléculas orgánicas de la vida.
Por ejemplo, tenemos el caso de los rayos X.
Al ser tan penetrantes, no habría retina que los detuviera.
Lo más sensato es que tuvieran dos ojos, pues la visión binocular es fundamental para percibir la profundidad.
La mejor opción es la de los mamíferos.
Si tuvieran ‘ojos compuestos’, al carecer de cristalino, tendrían que ser demasiado grandes para obtener una calidad de visión parecida.
En enero de 2011 una prestigiosa revista publicó un artículo del paleontólogo de la Universidad de Cambridge, Simon Conway Morris.
Un gran especialista en la evolución de la vida en la tierra durante la explosión del Cámbrico.
Morris plantea toda una serie de restricciones en el aspecto que podrían tener los extraterrestres.
Si su bioquímica se basa en el carbono, no podría diferir mucho de la nuestra.
Ya que la química orgánica es la misma en cualquier punto del universo.
Podrían tener otras moléculas, pero los procesos subyacentes serían los mismos.
Lo más plausible es que tuvieran células.
Morris cree que seguirían la simetría bilateral, la forma sencilla de construir cuerpos.
Si son seres inteligentes, deben de contar con algún apéndice libre para manipular el entorno y mejor si son dos que uno.
Y otra exigencia imprescindible es que necesitan un metabolismo capaz de generar la gran cantidad de energía que consume el cerebro.
Que en los humanos es del 30 por ciento.
Lo más seguro es que fueran seres de sangre caliente.
Francis Drake es uno de los fundadores del proyecto Seti y asegura que los de afuera compartirían rasgos parecidos a los humanos.
Asimismo, Morris apunta a la evolución convergente.
Al hecho de que distintas especies llegan a las mismas soluciones de manera independiente.
En nuestro planeta, hay muchos ejemplos de evolución convergente.
Por ejemplo con el ojo, que evolucionó más de medio centenar de veces en los distintos organismos.
Otra duda interesante es saber cómo sería su tipo de inteligencia.
Morris y otros expertos opinan que la sofisticación cognitiva, los grandes cerebros, la inteligencia, la capacidad de fabricar herramientas…
También seguirían un patrón de evolución convergente y terminarían siendo parecidos a los de nuestro planeta.
O al menos, los sabríamos reconocer.
La evolución no innova todos los días o en cada lugar.
Sino que hace adoptar soluciones parecidas y acaban con una morfología similar.
Los entendidos especulan con que en cualquier lugar del cosmos la evolución de la vida puede seguir esta misma trayectoria:
La diversificación procariota, la unicelular eucariota, los seres multicelulares, los organismos terrestres y por último la aparición de la inteligencia y la tecnología.
Y si hablamos de post evolución, la imaginación podría seguir volando libremente en su especulación.
Y hablaríamos desde nano ensamblaje molecular hasta la ingeniería estelar.
En síntesis, que la mayoría de los científicos piensan que no habrá millones de tipos de humanoides pululando por el universo.
Como sucede en Star Trek.
Aunque pueden haber ligeras variaciones.
Por ejemplo: El hecho de que tengamos cuatro extremidades en lugar de seis.
Esto puede ser una casualidad evolutiva.
Tened en cuenta el recorrido de la evolución de la inteligencia en nuestro propio planeta.
Millones de linajes filogenéticos han fracasado en obtenerla.
De los 50.000 millones de especies en nuestro planeta, solo una especie, la nuestra, ha logrado el nivel de inteligencia necesario para establecer una civilización.
En resumen, que con los conocimientos de la astrobiología actual todavía no podemos imaginar todo el espectro de posibilidades del aspecto de un alienígena.
El nobel de medicina John Burdon afirmó que los extraterrestres, si existen, no sólo serán más extraños de lo que imaginamos…
Sino más extraños de lo que hubiéramos podido imaginar.
Raros, raros…raros.
Pero si son ‘listos’ les reconoceremos.
¿Y vosotros cómo pensáis que podrían ser los extraterrestres?