Si a las autoridades terrenales "forzosamente" debemos pagarles impuestos, Dios quien es la máxima autoridad es digno de nuestras primicias en su totalidad. Después de todo, vivir por fe implica confiar de que Él proveerá en toda circunstancia.
Si a las autoridades terrenales "forzosamente" debemos pagarles impuestos, Dios quien es la máxima autoridad es digno de nuestras primicias en su totalidad. Después de todo, vivir por fe implica confiar de que Él proveerá en toda circunstancia.