Fueron infundidas por Dios en nuestra alma desde el momento de nuestra concepcion, pero como semilla, que había que hacer crecer con nuestro esfuerzo, oración, sacrificio.
Fueron infundidas por Dios en nuestra alma desde el momento de nuestra concepcion, pero como semilla, que había que hacer crecer con nuestro esfuerzo, oración, sacrificio.