El ser humano es aprendedor por naturaleza desde que nace, la curiosidad lo lleva a observar lo que lo rodea y buscar el sentido de las cosas, y esto pasa porque en la niñez no hay miedo a equivocarse.
Cuando creces y te haces adulto, sueles poner diversas excusas con respecto al aprendizaje, cosas como: “no tengo tiempo” y “ya estoy muy viejo para aprender” son algunas de las excusas que se vuelven un obstáculo para el desarrollo y el aprendizaje. El lifelong learning trata de combatir este hecho.