Las noticias de hoy inician con la crisis en Cuba, donde la situación económica y social se ha profundizado, generando preocupación internacional.
Los precios del petróleo alcanzan su nivel más alto desde julio, llegando a 106 dólares por barril. Este aumento ocurre mientras el presidente Donald Trump advierte que la guerra con Irán podría prolongarse varias semanas debido a bloqueos en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del suministro mundial. Durante el fin de semana, solicitó apoyo internacional para reabrir esta ruta estratégica.
En Hawái, los habitantes siguen lidiando con las secuelas de una fuerte tormenta: cortes de energía, cierre de negocios y semáforos fuera de servicio, lo que ha afectado el tráfico y la vida diaria. Varias tiendas han permanecido abiertas para apoyar a los residentes, quienes buscan suministros básicos mientras muchas gasolineras y centros comerciales permanecen cerrados. Las autoridades y ciudadanos han tenido que adaptarse a nuevas rutinas mientras continúan los trabajos de recuperación.
Clima extremo también afectó Texas, donde una fuerte tormenta de viento provocó levantamiento de polvo y condiciones peligrosas en las carreteras del condado de Hartman, ocasionando múltiples accidentes. Las autoridades recomendaron a los conductores evitar ciertas vías y reportaron que las condiciones mejorarán en las próximas horas.
En Oriente Medio, los ciudadanos del Líbano se encuentran atrapados en un escenario de extrema vulnerabilidad. José Antonio Ramírez nos detalla la situación: los libaneses están entre el fuego cruzado de Israel y Hezbolá. Desde el inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero, más de 800 personas han muerto y cerca de 800,000 han sido desplazadas.
No sólo los ataques representan un riesgo; las fuertes lluvias han dañado los refugios improvisados, y muchas familias se han atrincherado en vehículos cubiertos con plásticos para proteger sus pertenencias. Un ejemplo es la familia de Hussein, donde siete personas habitan un solo vehículo para sobrevivir. El intercambio de misiles continúa poniendo en grave peligro la seguridad de los ciudadanos, y mientras el contexto regional no se resuelva, los libaneses deberán seguir intentando sobrevivir.
José Antonio García Ramírez, Azteca Noticias.