Un cuento breve sobre el muñeco de nieve como símbolo de la impermanencia. Lo que nace para derretirse nos recuerda que nada está hecho para durar igual, y que ahí vive su belleza. Una invitación suave a soltar, a agradecer el momento y a habitar lo que es, antes de que cambie. Ideal para escuchar despacio, como un susurro de invierno al alma.