La lealtad es una virtud que produce mucha satisfacción cuando se realiza desde la coherencia y la armonía. Ser leal por encima de lo que sentimos y somos no es lealtad sino obediencia ciega o sumisión. Cuando el sufrimiento se nos revela a través del rencor, la ansiedad y la depresión, debemos rebelarnos para comenzar a ofrecer a los demás una versión auténtica y leal a nuestro verdadero ser. El Amor sólo debe lealtad a sí mismo.