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“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28–30).
“La humanidad del Hijo de Dios es todo para nosotros. Es la cadena áurea que une nuestra alma con Cristo, y mediante Cristo, con Dios. Esto ha de ser nuestro estudio.”—Mensajes Selectos, tomo 1, p. 285.
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmos 51:10).
“Muchas veces las tentaciones parecen irresistibles, y es porque se ha descuidado la oración y el estudio de la Biblia, y por ende no se pueden recordar luego las promesas de Dios ni oponerse a Satanás con las armas de las Santas Escrituras.”—El Conflicto de los Siglos, p. 585.
“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová” (Jeremías 17:5).
“En su misericordia y fidelidad, Dios permite muchas veces que aquellos en quienes ponemos nuestra confianza nos chasqueen, para que aprendamos cuán vano es confiar en el hombre y hacer de la carne nuestro brazo.”—El Ministerio de Curación, p. 387.
“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4).
“Estamos aproximándonos al final de la historia de este mundo y los diferentes departamentos de la obra de Dios deben promoverse con mucho más sacrificio personal que el que se ha practicado hasta ahora.”—El Evangelismo, pág. 458.
“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).
“Los que se regocijan en la preciosa luz de la verdad deben sentir un ardiente deseo de que se la difunda por doquier.”—Consejos Sobre Mayordomía Cristiana, pág. 46.
“Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios” (1 Corintios 3:9).
“Dios ha hecho a los hombres administradores suyos. Las propiedades que él puso en sus manos son los medios provistos por él para la difusión del Evangelio.”—Patriarcas y Profetas, pág. 569.
“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:5).
“La iglesia de Cristo es muy preciosa a sus ojos. Es el cofre que contiene sus joyas, el redil que encierra su rebaño.”—La Fe por la Cual Vivo, pág. 282.
“¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?” (Salmos 116:12).
“Nuestra benevolencia abnegada, nuestras ofrendas voluntarias, deben evidenciar que la verdad ha estado haciendo su obra en nuestros corazones.”—The Review and Herald, 14 de julio, 1904.
“El diezmo será consagrado a Jehová”(Levíticos 27:32).
“El diezmo es sagrado, y ha sido reservado por Dios mismo.”—Consejos Sobre Mayordomía Cristiana, pág. 98.
“Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:8).
“Cada vez que pensemos gastar de nuestros recursos, debemos esforzamos por satisfacer el propósito de Aquel que es el alfa y la omega de todo esfuerzo cristiano.”—Testimonios para la Iglesia, tomo 9, pág. 40.
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