Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación

Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación

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Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación episodes

  • Evangelio del Martes 25 de Noviembre. Lucas 21,5-9.

    Lc 21,5-9.


    Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:

    "De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".

    Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?".

    Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.

    Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".

    6 min
  • Evangelio del Lunes 24 de Noviembre. Lucas 21,1-4

    Lc 21,1-4.


    Levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo.

    Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre,

    y dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie.

    Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir."

    5 min
  • Evangelio del Domingo 23 de Noviembre. Cristo Rey. Lucas 23,35-43.

    Lc 23,35-43.


    El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: "Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!".

    También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre,

    le decían: "Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!".

    Sobre su cabeza había una inscripción: "Este es el rey de los judíos".

    Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros".

    Pero el otro lo increpaba, diciéndole: "¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él?

    Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo".

    Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino".

    El le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso".

    6 min
  • Evangelio del Sábado 22 de Noviembre. Lucas 20,27-40.

    Lc 20,27-40.


    Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección,

    y le dijeron: "Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.

    Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.

    El segundo

    se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.

    Finalmente, también murió la mujer.

    Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".

    Jesús les respondió: "En este mundo los hombres y las mujeres se casan,

    pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán.

    Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.

    Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.

    Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él".

    Tomando la palabra, algunos escribas le dijeron: "Maestro, has hablado bien".

    Y ya no se atrevían a preguntarle nada.

    6 min
  • Evangelio del Viernes 21 de Noviembre. Lucas 19,45-48.

    Lc 19,45-48.


    Jesús al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores,

    diciéndoles: "Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".

    Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.

    Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

    6 min
  • Evangelio del Jueves 20 de Noviembre. Lucas 19,41-44.

    Lc 19,41-44.


    Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella,

    diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.

    Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes.

    Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios".

    5 min
  • Evangelio del Miércoles 19 de Noviembre. Lucas 19,11-28

    Lc 19,11-28.


    Jesús dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.

    El les dijo: "Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida.

    Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: 'Háganlas producir hasta que yo vuelva'.

    Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: 'No queremos que este sea nuestro rey'.

    Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno.

    El primero se presentó y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más'.

    'Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades'.

    Llegó el segundo y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más'.

    A él también le dijo: 'Tú estarás al frente de cinco ciudades'.

    Llegó el otro y le dijo: 'Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo.

    Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado'.

    El le respondió: 'Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigente, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré,

    ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses'.

    Y dijo a los que estaban allí: 'Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más'.

    '¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!'.

    Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene.

    En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia".

    Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.

    6 min
  • Evangelio del Martes 18 de Noviembre. Lucas 19,1-10

    Lc 19,1-10.


    Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad.

    Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos.

    El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura.

    Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.

    Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".

    Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.

    Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Se ha ido a alojar en casa de un pecador".

    Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más".

    Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham,

    porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

    5 min
  • Evangelio del Lunes 17 de Noviembre. Lucas 18,35-43

    Lc 18,35-43.


    Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna.

    Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía.

    Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret.

    El ciego se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!".

    Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!".

    Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó:

    "¿Qué quieres que haga por ti?". "Señor, que yo vea otra vez".

    Y Jesús le dijo: "Recupera la vista, tu fe te ha salvado".

    En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.

    5 min
  • Evangelio del Domingo 16 de Noviembre. Lucas 21,5-19

    Lc 21,5-19.


    Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:

    "De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".

    Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?".

    Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.

    Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".

    Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.

    Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo."

    Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,

    y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.

    Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,

    porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.

    Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán.

    Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.

    Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.

    Gracias a la constancia salvarán sus vidas.»

    6 min

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