Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación

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Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación episodes

  • Evangelio del Viernes 8 de Agosto. Mateo 16,24-28

    Mateo 16, 24-28


    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?


    Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras.


    Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey''.

    6 min
  • Evangelio del Jueves 7 de Agosto. Mateo 16,13-23.

    Mt 16,13-23.


    Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".

    Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".

    "Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".

    Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".

    Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.

    Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.

    Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".

    Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

    Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

    Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: "Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá".

    Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres".

    6 min
  • Evangelio del Miércoles 6 de Agosto. La Transfiguración del Señor. Lucas 9,28b-36.

    Lc 9,28b-36.


    Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar.

    Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante.

    Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías,

    que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.

    Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.

    Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". El no sabía lo que decía.

    Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor.

    Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo".

    Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.

    6 min
  • Evangelio del martes 5 de agosto. Mt. 14, 22-36

    Mt 14,22-36.


    Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.

    Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

    La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.

    A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.

    Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

    Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman".

    Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua".

    "Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.

    Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame".

    En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?".

    En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.

    Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios".

    Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.

    Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos,

    rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.

    6 min
  • Evangelio del Lunes 4 de Agosto. Mateo 14,13-21.

    Mt 14,13-21.


    Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.

    Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.

    Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos".

    Pero Jesús les dijo: "No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos".

    Ellos respondieron: "Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados".

    "Tráiganmelos aquí", les dijo.

    Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.

    Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.

    Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

    6 min
  • Evangelios del Sábado 2 de Agosto. Mateo 14,1-12

    Mt 14,1-12.


    En aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes,

    y él dijo a sus allegados: "Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos".

    Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe,

    porque Juan le decía: "No te es lícito tenerla".

    Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.

    El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes

    que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.

    Instigada por su madre, ella dijo: "Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista".

    El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran

    y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

    Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre.

    Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

    6 min
  • Evangelio del Domingo 3 de Agosto. Lucas 12,13-21

    Lc 12,13-21.


    En aquel tiempo:

    Uno de la multitud le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia".

    Jesús le respondió: "Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?".

    Después les dijo: "Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas".

    Les dijo entonces una parábola: "Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho,

    y se preguntaba a sí mismo: '¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha'.

    Después pensó: 'Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes,

    y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida'.

    Pero Dios le dijo: 'Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?'.

    Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios".

    6 min
  • Evangelio del Viernes 1 de Agosto. Mateo 13,54-58

    Mt 13,54-58.


    Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. "¿De dónde le viene, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros?

    ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas?

    ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?".

    Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo. Entonces les dijo: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia".

    Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

    6 min
  • Evangelio del Jueves 31 de Julio. Mateo 13,47-53

    Mt 13,47-53.


    Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.

    Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.

    Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,

    para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

    ¿Comprendieron todo esto?". "Sí", le respondieron.

    Entonces agregó: "Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo".

    Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.

    6 min
  • Evangelio del Miércoles 30 de Julio. Mateo 13,44-46.

    Mt 13,44-46.


    Jesús dijo a la multitud:

    "El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

    El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;

    y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró."

    5 min

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