Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación

Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación

By Rosario de la AuroraReligion & SpiritualityChristianity
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Lectura Diaria del Santo Evangelio y su Meditación episodes

  • Evangelio del Sábado 25 de Mayo. Marcos 10,13-16.
    Mc 10,13-16.
    Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
    Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
    Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".
    Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.
    6 min
  • Evangelio del Viernes 24 de Mayo. Marcos 10,1-12
    Mc 10,1-12.
    Jesús fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Se reunió nuevamente la multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo enseñando una vez más.
    Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?".
    El les respondió: "¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?".
    Ellos dijeron: "Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella".
    Entonces Jesús les respondió: "Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes.
    Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.
    Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre,
    y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.
    Que el hombre no separe lo que Dios ha unido".
    Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
    El les dijo: "El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella;
    y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio".
    6 min
  • Evangelio del Jueves 23 de Mayo. Marcos 9,41-50.
    Mc 9,41-50.
    Jesús dijo a sus discípulos:
    «Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.
    Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.
    Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible.
    Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.
    Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena,
    donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
    Porque cada uno será salado por el fuego.
    La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar? Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros».
    5 min
  • Evangelio del Miércoles 22 de Mayo. Marcos 9,38-40.
    Mc 9,38-40.
    Juan le dijo a Jesús: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros".
    Pero Jesús les dijo: "No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.
    Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.
    5 min
  • Evangelio del Martes 21 de Mayo. Marcos 9,30-37
    Mc 9,30-37.
    Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera,
    porque enseñaba y les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará".
    Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.
    Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?".
    Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.
    Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos".
    Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:
    "El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".
    5 min
  • Evangelio del Lunes 20 de Mayo. Maria Madre de la Iglesia. Juan 19,25-34
    Evangelio (Jn 19, 25-34)
    “Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, le dijo a su madre:
    —Mujer, aquí tienes a tu hijo.
    Después le dice al discípulo:
    —Aquí tienes a tu madre.
    Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa.
    Después de esto, como Jesús sabía que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo:
    —Tengo sed.
    Había por allí un vaso lleno de vinagre. Sujetaron una esponja empapada en el vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús, cuando probó el vinagre, dijo:
    —Todo está consumado.
    E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
    Como era la Parasceve, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, los judíos rogaron a Pilato que les rompieran las piernas y los retirasen. Vinieron los soldados y rompieron las piernas al primero y al otro que había sido crucificado con él. Pero cuando llegaron a Jesús, al verle ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza. Y al instante brotó sangre y agua”.
    6 min
  • Evangelio del Domingo 19 de Mayo. Pentecostés. Juan 15,26-27.16,12-15
    Jn 15,26-27.16,12-15.
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
    «Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
    Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
    Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
    Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
    El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
    Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."
    6 min
  • Evangelio del Sábado 18 de Mayo. Juan 21,20-25
    Jn 21,20-25.
    Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?".
    Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: "Señor, ¿y qué será de este?".
    Jesús le respondió: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme".
    Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: "El no morirá", sino: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?".
    Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.
    Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.
    5 min
  • Evangelio del Viernes 17 de Mayo. Juan 21,15-19
    Jn 21,15-19.
    Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". El le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
    Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".
    Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
    Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras".
    De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".
    6 min
  • Evangelio del Jueves 16 de Mayo. Juan 17,20-26
    Jn 17,20-26.
    Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:
    "Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí.
    Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
    Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno
    -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.
    Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.
    Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste.
    Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos".
    6 min

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