Lectura en breve

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Lectura en breve episodes

  • El desentierro de la angelita. Los peligros de fumar en la cama - Mariana Enriquez
    “Qué quería Angelita era un misterio, porque más que mover la cabeza afirmativa o negativamente no hacía. Pero algo quería con suma urgencia, porque no sólo seguía señalando, sino que no me dejaba en paz. Me seguía por toda la casa. Me esperaba atrás de la cortina del baño cuando tomaba una ducha; se sentaba en el bidet cuando yo hacía pis o caca; se paraba al lado de la heladera cuando lavaba los platos y se sentaba al lado de la silla cuando yo trabajaba con la computadora.
    Seguí haciendo mi vida normal durante la primera semana. Creía que a lo mejor se trataba de un pico de estrés con alucinación, y que se iría. Me pedí unos días en el trabajo, tomé pastillas para dormir. La angelita seguía ahí, esperando al lado de la cama a que me despertara. Algunos amigos me visitaron. Al principio no quise atender los mensajes ni abrirles la puerta pero, para no preocuparlos más, accedí a verlos aduciendo agotamiento mental. Ellos comprendieron, estuviste trabajando como una negra, me decían. Ninguno vio a la angelita. La primera vez que me visitó mi amiga Marina metí a la angelita en el placard, pero para mi terror y disgusto, se escapó y se sentó en el brazo del sillón, con esa fea cara podrida verdegrís. Marina ni se dio cuenta.”
    2 min
  • Carrie - Stephen King
    “Puedo comprender algunos de los elementos que deben haber preparado la situación que se produjo en el baile. Aunque resulte horrible, comprendo que una persona como Billy Nolan, por ejemplo, haya podido entrar en el juego. Chris Hargensen lo tenía cogido de las narices —por lo menos la mayor parte del tiempo—. Y Billy arrastraba a sus amigos con la misma facilidad. Kenny Garson, que abandonó la escuela a los 18 años, tenía un nivel de lectura de tercer año, de primaria, comprobado. En sentido clínico, Steve Deighan era un poco menos que un retrasado mental. Algunos de los otros estaban fichados por la policía; uno de ellos, Jackie Talbot, fue detenido por primera vez a los nueve años por robar los tapacubos de los coches. Si uno tiene la mentalidad de una asistente social, puede incluso considerar a esta gente como víctimas lamentables.
    ¿Pero qué podemos decir de la actitud de Chris Hargensen?
    Me parece que en todo momento, su primer y único objetivo fue la destrucción completa y total de Carrie White…”
    2 min
  • El planeta de los simios - Pierre Boulle
    “—Ilustre presidente, nobles gorilas, sabios orangutanes, sutiles chimpancés. Venerables simios. Permitan que un hombre se dirija a ustedes.
    »Sé que mi aspecto es grotesco, mi forma repulsiva, mi perfil bestial, mi olor infecto, el color de mi piel repugnante. Sé que la visión de este cuerpo ridículo es una ofensa para ustedes, pero también sé que me dirijo a los simios más sabios y prudentes, a aquellos cuya mente es capaz de elevarse por encima de las impresiones sensibles y de percibir la esencia sutil del ser más allá de una deplorable envoltura material…
    La pomposa humildad de este principio me la habían impuesto Zira y Cornelius, pues sabían que era la adecuada para conmover a los orangutanes.
    Proseguí en medio de un profundo silencio.
    —Entiéndanme, venerables simios, pues no hablo mecánicamente o como un loro, se lo puedo asegurar. Pienso, y hablo, y comprendo también lo que ustedes dicen y lo que yo mismo enuncio. Más tarde, si sus señorías se dignan interrogarme, será un placer responder lo mejor que pueda a sus preguntas.
    »Previamente, quiero revelarles una verdad asombrosa: no sólo soy una criatura pensante, no sólo un alma habita paradójicamente mi cuerpo humano, sino que además vengo de un lejano planeta, de la tierra, de una tierra donde, por una fantasía todavía inexplicable de la naturaleza, son los hombres quienes detentan la sabiduría y la razón. Pido permiso para precisar el lugar de mi origen, ciertamente no para los ilustres doctores que veo a mi alrededor, sino para algunos de mis oyentes, los cuales tal vez no estén familiarizados con los diversos sistemas estelares.
    Me acerqué a una pizarra negra y, sirviéndome de algunos esquemas, describí lo mejor que puede el sistema solar fijando su posición en la galaxia. Mi exposición se siguió escuchando en un silencio religioso. Pero cuando, una vez terminados los esquemas, me froté varias veces las manos para quitarme el polvo de la tiza, aquel simple movimiento suscitó un ruidoso entusiasmo en la multitud de las gradas altas. Proseguí, cara al público:
    —Por lo tanto, en esta tierra, el entendimiento se encarnó en la raza humana. Esto es así y yo no puedo modificarlo. Mientras que los simios —y esto me perturba desde que descubrí su mundo—, mientras que los simios, digo, permanecían en estado salvaje, los hombres fueron evolucionando. El cerebro se desarrolló y organizó en el cráneo de los hombres. Fueron los hombres quienes inventaron el lenguaje, los que descubrieron el fuego y utilizaron herramientas. Fueron ellos quienes acondicionaron mi planeta y transformaron su faz y fueron ellos, por último, quienes establecieron una civilización tan refinada que, en muchos aspectos, venerable simios, recuerda a la suya.”
    4 min
  • Antes de Adán - Jack London
    “Nuestra vida era un azar. Vivíamos sin ton ni son. Ni se planeaba nada, ni nada se ejecutaba. Comíamos cuando teníamos hambre, bebíamos al sentir la sed, nos retirábamos al abrigo de las cuevas cuando la noche se aproximaba y pensábamos en un juego fortuito el resto de la vida. Éramos muy curiosos, fáciles de divertir y muy abundantes en bromas y jugueteos. Sólo la cólera o el peligro nos volvían serios y graves; pero tan pronto como se disipaba la amenaza se olvidaba todo.
    Ilógicos, inconsecuentes e inconstantes, carecíamos de firmeza en nuestros propósitos, y esta era la causa de la superioridad de los Hombres del Fuego, que poseían todo esto en que tan pobres éramos nosotros. En algunas cosas, sin embargo, éramos capaces de algún propósito largamente acariciado, especialmente en la vida emocional.”
    2 min
  • Antes que anochezca - Reinaldo Arenas
    “Queridos amigos: debido al estado precario de mi salud y a la terrible depresión sentimental que siento al no poder seguir escribiendo y luchando por la libertad de Cuba, pongo fin a mi vida. En los últimos años, aunque me sentía muy enfermo, he podido terminar mi obra literaria, en la cual he trabajado por casi treinta años. Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que pronto Cuba será libre. Me siento satisfecho con haber podido contribuir aunque modestamente al triunfo de esa libertad. Pongo fin a mi vida voluntariamente porque no puedo seguir trabajando. Ninguna de las personas que me rodean están comprometidas en esta decisión.
    Sólo hay un responsable: Fidel Castro. Los sufrimientos del exilio, las penas del destierro, la soledad y las enfermedades que haya podido contraer en el destierro seguramente no las hubiera sufrido de haber vivido libre en mi país.
    Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la Isla los exhorto a que siga luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza.
    Cuba será libre. Yo ya lo soy.
    Firmado,
    Reinaldo Arenas.
    PARA SER PUBLICADA”
    2 min
  • Moby Dick - Herman Melville
    “Llamadme Ismael. Hace algunos años -no importa cuántos-, teniendo poco o ningún dinero en la bolsa, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé navegar un poco y ver la parte acuática del mundo. Es una manera que tengo de ahuyentar la melancolía y de regular la circulación. Siempre que noto la amargura en la boca; cuando de mi alma se apodera un noviembre húmedo y lluvioso; cuando me encuentro involuntariamente a mí mismo deteniéndome ante las funerarias y cerrando la marcha en todos los entierros, y especialmente, cuando mi «hipo*» se enseñorea hasta tal punto de mí que requiere un fuerte principio moral para impedirme que salga deliberadamente a la calle y me dedique metódicamente a quitarle el sombrero de un golpe a la gente: entonces ha llegado el momento de embarcarme lo antes que pueda. Esta es mi alternativa a la pistola y a la bala. Catón se arroja sobre su espada, con una expresión filosófica; yo me embarco en silencio. No hay nada sorprendente en ello. En un momento u otro casi todos los hombres, lo sepan o no, comparten conmigo los mismos sentimientos hacia el océano.”
    *hipocondría
    2 min
  • Frankenstein - Mary Shelley
    “Una desapacible noche de noviembre contemplé el final de mis esfuerzos. Con una ansiedad rayana en la agonía, coloqué a mi alrededor los instrumentos que me iban a permitir infundir un hálito de vida a la cosa inerte que yacía a mis pies. Era ya la una de la madrugada; la lluvia golpeaba las ventanas sombríamente, y la vela casi se había consumido, cuando, a la mortecina luz de la llama, vi cómo la criatura abría sus ojos amarillentos y apagados. Respiró profundamente y un movimiento convulsivo sacudió su cuerpo.
    ¿Cómo expresar mi sensación ante esta catástrofe, o describir el engendro que con tanto esfuerzo e infinito trabajo había creado? Sus miembros estaban bien proporcionados y había seleccionado sus rasgos por hermosos. ¡Hermosos!: ¡santo cielo! Su piel amarillenta apenas si ocultaba el entramado de músculos y arterias; tenía el pelo negro, largo y lustroso, los dientes blanquísimos; pero todo ello no hacía más que resaltar el horrible contraste con sus ojos acuosos, que parecían casi del mismo color que las pálidas órbitas en las que se hundían, el rostro arrugado, y los finos y negruzcos labios.”
    2 min
  • Música para camaleones - Truman Capote
    “Comencé a escribir a los ocho años, inesperadamente, sin la inspiración de un modelo. No conocía a nadie que escribiera. En realidad, apenas si conocía a alguien que leyera. El hecho era que sólo cuatro cosas me interesaban: leer, ir al cine, zapatear y dibujar. Luego, un día, empecé a escribir, sin saber que me había encadenado, de por vida, a un amo noble pero despiadado. Cuando Dios nos ofrece un don, al mismo tiempo nos entrega un látigo, y éste sólo tiene por finalidad la autoflagelación.”
    1 min
  • Historia antigua - Alejandra Pizarnik
    “En la medianoche
    vienen los vigías infantiles
    y vienen las sombras que ya tiene nombre
    y vienen los perdonadores
    de lo que cometieron mil rostros míos
    en la ínfima desgarradura de cada jornada.”
    1 min

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