Este salmo hace pensar en el paso de la noche al día. La primera parte es sombría, tenebrosa; la segunda es como el despertar del sol que inunda el campo, devuelve las cosas a la vida, y la alegría al corazón del hombre. Este salmo es en efecto, el del perseguido, que al borde del abismo vuelve a encontrar la seguridad y confianza.