Llegar al 22 de diciembre a menudo se siente como cruzar la meta de un maratón exhaustivo. El cuerpo está cansado, la mente saturada por el balance del año y, a veces, el espíritu se siente desgastado por las batallas libradas en este 2025. El salmista David conocía bien esta sensación. Él usa una frase contundente en el original hebreo que muchas traducciones suavizan, pero que implica un colapso total: 'Hubiera yo desmayado'. Es la sensación de perder el aliento, de que las piernas espirituales ya no sostienen el peso de la prueba.
Pero hay un 'si no' que cambia todo el panorama. La única barrera entre el colapso y la firmeza es la fe. Pero noten en qué está puesta esa fe: 'que veré la bondad del SEÑOR en la tierra de los vivientes'. David no estaba esperando morir para ver a Dios bueno en el cielo; él confiaba en que la bondad de Dios es una realidad presente, activa y tangible aquí y ahora, en medio de los problemas, en esta tierra donde vivimos, luchamos y respiramos.
Desde nuestra perspectiva dispensacional, entendemos que vivimos en tiempos difíciles. Pablo advirtió que en los postreros días vendrían 'tiempos peligrosos'. El sistema mundial bajo el cual vivimos es hostil a la fe. Sin embargo, no hemos sido abandonados a nuestra suerte. La Gracia de Dios no es solo un concepto teológico para la salvación futura; es el poder operativo que nos sostiene hoy. Su bondad se manifiesta en la provisión diaria, en la protección invisible y en la fuerza que surge cuando la nuestra se acaba.
El mandato final del Salmo es doble: 'Aguarda' y 'Esfuérzate'. Parecen contradictorios. Aguardar suena pasivo, y esforzarse suena activo. Pero en la economía de Dios, la espera es la actividad espiritual más intensa. No es sentarse de brazos cruzados; es la tensión activa de quien mira al horizonte esperando a su Rey. Es la actitud del centinela que sabe que el amanecer es inevitable, aunque la noche sea oscura.
Hermanos, no permitan que el cansancio de diciembre nuble su visión espiritual. Si Dios los ha sostenido hasta este día 22, no los dejará caer en los días que restan del año. Su bondad no se ha agotado. Sus misericordias, como nos dijo Jeremías en Lamentaciones, son nuevas cada mañana. Hoy, respira profundo, levanta tu barbilla y dile a tu propia alma: 'Aliéntese tu corazón'. No estás esperando un evento o un cambio de año; estás esperando a una Persona. Y Él es fiel.
Radio Gracia y Paz espera que estas meditaciones te puedan ayudar a reflexionar acerca de tu vida espiritual y rogamos al Señor que esto sea de bendición, si lo ha sido, compártelo con tus contactos.
Radio Gracia y Paz, acompañándote cada día.