Parecen borbotones la espuma de las olas
cual alas de palomas volando sobre el mar,
si entorno algo los ojos asemejan cual si fueran
lencería de sirenas traídas hasta la orilla.
Verlas venir a mí en las horas de la tarde
cuando la luz del sol nos ciega si está de frente
atravesando ese puente que nos divide la vida
desde el lado donde vivo al lado donde me esperas
cuando pueda ir a verte cuando nuestro amor se acerca
para darnos mil sorpresas.
La mar en la primavera con su tono verde mar
que brilla en los veranos está vistiéndome de agua
mendigándome a lo lejos las ausencias
que por las horas me hirieren cuando apunta a la diana.
A lo lejos se escucha ese ritmo de las congas
que se unen a las curvas de las brisas andariegas,
y a lo lejos duermen bailando las moscas
en el hielo de las rocas donde se alojan cangrejos.
La barca aquella se hunde en un abrazo en la arena,
un retazo de la sombra en su lado allá a poniente,
sentado en un recuerdo el que no pudo vencerme,
se respira ya en el aire pensativo, me hace estar ya como ausente
pendiente de gaviotas que se detienen a verme.
Mi casa al otro lado, en el otro continente,
en medio está la mar, a este lado la muerte
elefantes, gacelas el olor a libertad me sonríe hace tiempo
y te tengo ya en mi alma, y te tengo ya en mi mente,
solo esa mala suerte me venció en un abrazo.
Una chalupa de ausencias y la crueldad de los vientos
luna de plata en las aguas las que vencerme pudieron.
Chema Muñoz©