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León XIV pisa suelo español a estas horas. Conoce nuestro país desde hace años y lo ha visitado en numeras ocasiones como prior general de los agustinos. Dio muestras de ese conocimiento en su Carta al Presbiterio de la Archidiócesis de Madrid.
En ese texto señalaba que el sustrato que configuró el cristianismo se “ha debilitado notablemente y muchos de los presupuestos que durante siglos facilitaron la transmisión del mensaje cristiano han dejado de ser evidentes y, en no pocos casos, incluso comprensibles” -señalaba el Papa-. El Evangelio se encuentra con un horizonte cultural distinto, “donde el primer anuncio no puede darse por supuesto”, añadía León XIV.
El Papa se mostraba convencido también “de que, en el corazón de muchas personas, especialmente de los jóvenes, se abre hoy una inquietud nueva”. Esta descripción no solo encaja con la situación de una España secularizada. Es también un retrato de casi toda Europa y de buena parte de Occidente. España ha sido el primer país de Europa, después de la breve visita a Monaco, en el que León XIV ha querido hacerse presente. Sin duda en estos días, en Madrid, Barcelona y Canarias sus palabras y sus gestos serán una guía para unos cristianos que viven en un contexto muy diferente al de América Latina, Asia o África.
Además de las celebraciones litúrgicas, de los gestos de acogida a personas que sufren el descarte social y a los migrantes, el Papa va a dirigir un discurso al Parlamento. Es la primera vez que sucede en España. Sus palabras son especialmente necesarias en un momento de polarización como el que estamos viviendo. Y también van a trascender nuestras fronteras para alcanzar a aquellos lugares, que son muchos, donde la democracia está en crisis.
By COPELeón XIV pisa suelo español a estas horas. Conoce nuestro país desde hace años y lo ha visitado en numeras ocasiones como prior general de los agustinos. Dio muestras de ese conocimiento en su Carta al Presbiterio de la Archidiócesis de Madrid.
En ese texto señalaba que el sustrato que configuró el cristianismo se “ha debilitado notablemente y muchos de los presupuestos que durante siglos facilitaron la transmisión del mensaje cristiano han dejado de ser evidentes y, en no pocos casos, incluso comprensibles” -señalaba el Papa-. El Evangelio se encuentra con un horizonte cultural distinto, “donde el primer anuncio no puede darse por supuesto”, añadía León XIV.
El Papa se mostraba convencido también “de que, en el corazón de muchas personas, especialmente de los jóvenes, se abre hoy una inquietud nueva”. Esta descripción no solo encaja con la situación de una España secularizada. Es también un retrato de casi toda Europa y de buena parte de Occidente. España ha sido el primer país de Europa, después de la breve visita a Monaco, en el que León XIV ha querido hacerse presente. Sin duda en estos días, en Madrid, Barcelona y Canarias sus palabras y sus gestos serán una guía para unos cristianos que viven en un contexto muy diferente al de América Latina, Asia o África.
Además de las celebraciones litúrgicas, de los gestos de acogida a personas que sufren el descarte social y a los migrantes, el Papa va a dirigir un discurso al Parlamento. Es la primera vez que sucede en España. Sus palabras son especialmente necesarias en un momento de polarización como el que estamos viviendo. Y también van a trascender nuestras fronteras para alcanzar a aquellos lugares, que son muchos, donde la democracia está en crisis.