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Durante la audiencia general de hoy, el Papa ha trazado una extensa e incisiva síntesis de su reciente visita apostólica a España. Cuando las imágenes de la visita permanecen en la memoria de los españoles, León XIV se ha mostrado profundamente conmovido por la acogida recibida en todas partes, con entusiasmo y apertura a la escucha, algo que no podemos dar por supuesto en una sociedad como la española.
Como obispo de Roma, en cumplimiento de su misión de confirmar a los fieles en la fe, el Papa se ha sentido al mismo tiempo confortado y conmovido por “la fe del pueblo español”, y por la necesidad generalizada de reencontrarnos unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, no ideológico ni de interés parcial. Ese fundamento remite al Evangelio de Cristo, que responde a dos exigencias esenciales para la vida personal y social: la búsqueda de la verdad y la sed de justicia.
También se ha referido a “un singular encuentro de lo antiguo y lo moderno, de la tradición católica y la cultura contemporánea”, algo que identifica el carácter propio y la vocación de Europa. Es un patrimonio que debemos custodiar, no para visitarlo en un museo, sino “para para poder invertirlo en los desafíos históricos del presente. León XIV subraya que “estamos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy para responder a la sed de nuestra humanidad, tan herida y, al tiempo, llena de búsqueda y de deseo de bien.
By COPEDurante la audiencia general de hoy, el Papa ha trazado una extensa e incisiva síntesis de su reciente visita apostólica a España. Cuando las imágenes de la visita permanecen en la memoria de los españoles, León XIV se ha mostrado profundamente conmovido por la acogida recibida en todas partes, con entusiasmo y apertura a la escucha, algo que no podemos dar por supuesto en una sociedad como la española.
Como obispo de Roma, en cumplimiento de su misión de confirmar a los fieles en la fe, el Papa se ha sentido al mismo tiempo confortado y conmovido por “la fe del pueblo español”, y por la necesidad generalizada de reencontrarnos unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, no ideológico ni de interés parcial. Ese fundamento remite al Evangelio de Cristo, que responde a dos exigencias esenciales para la vida personal y social: la búsqueda de la verdad y la sed de justicia.
También se ha referido a “un singular encuentro de lo antiguo y lo moderno, de la tradición católica y la cultura contemporánea”, algo que identifica el carácter propio y la vocación de Europa. Es un patrimonio que debemos custodiar, no para visitarlo en un museo, sino “para para poder invertirlo en los desafíos históricos del presente. León XIV subraya que “estamos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy para responder a la sed de nuestra humanidad, tan herida y, al tiempo, llena de búsqueda y de deseo de bien.