Los torneos cortos marcaron un nuevo arranque en la revuelta historia del futbol mexicano. Fue a partir de 1996 que se decidió partir en dos los entonces tradicionales torneos largos y en vez de tener un campeón por año, ahora serían dos.
Esto ha devaluado intensamente la calidad del campeonato azteca, acarreando cientos de críticas y salvándose sólo pura una razón: la liguilla.
Y es que el formato de eliminación directa disputado dos veces en un solo calendario futbolero es un caldo de cultivo para las emociones, la explosión, la expectativa y por supuesto, los ingresos para las arcas de los equipos y la federación.
No obstante la fiesta grande es constantemente criticada por destruir las campañas de los que, durante 17 fechas, se consolidaron como los mejores de cada semestre. Y es que no importa si arrasaste a todos tus rivales rompiendo récords y colocándote en lo más alto de la tabla. Si tienes una mala noche, simplemente estás acabado.
Desde que se instauraron los torneos cortos sólo 5 equipos han logrado levantar el título de liga cuando finalizaron como súper líderes de la competencia.
Pachuca lo logró en los Clausura 2006 y 2007, mientras que Santos Laguna lo consiguió en el Clausura 2012; América hizo lo mismo en Apertura 2014 y el último en obtenerlo fue Cruz Azul, que en el Guardianes 2021 terminó con la sequía de casi 24 años sin título de liga.
Pero a finales del siglo XX llegó un monstruo veraniego que arrasó de 1999 al 2001. Fue el Toluca, que se convirtió en una bestia ganadora, de esas que huelen la sangre enemiga y se lanzan sobre la presa. Año con año, verano tras verano, los Diablos de José Saturnino Cardozo y Enrique Meza se comieron el pastel completo de la Liga Mexicana.
Esta semana comienza una nueva liguilla en nuestro balompié y ahora fue el Club América quienes finalizaron en primer lugar, aunque el estilo de Santiago Solari no ha convencido ni a su propia afición, por lo que está en veremos cuáles serán sus alcances. Por lo pronto y para calentar motores hoy te narramos la historia de aquellos inolvidables choriceros.