La distopía de 15 millones de méritos (ahora en adelante 15M) no es una dictadura a través de la fuerza o propaganda política, es más, ni siquiera es una historia compuesta por elementos de la lucha de clases, pero si es una distopía. El poder que esclaviza a los integrantes de esta sociedad es el de la necesidad. De forma clásica, se ha puesto al consumismo como objeto dictatorial de las distopías modernas, pero aquí ha errado, aquí la forma de poder coaccionarlo ya ni siquiera es el consumo incesante, un vicio, una adicción, sino paradójicamente la negación de éste. La tecnología del poder de la necesidad y la negación, consiste en negar la satisfacción de la necesidad física de forma plena y completa, para tan solo dar un paliativo, un placebo, esto resulta en una forma degenerada del deseo.