Según los últimos descubrimientos neurológicos las soluciones educativas basadas en el esfuerzo, la motivación y la planificación son ineficientes. El esfuerzo y la necesidad de motivación son síntoma de tensión emocional, la cual repercute en el rendimiento del cerebro.
Desarrollar la capacidad de liberar emociones estresantes permite eliminar creencias limitadoras, mejora la capacidad intelectual y facilita la colaboración, mejorando el aprendizaje, la autoestima y el rendimiento en todos sus ámbitos...