La mujer del siglo XXI se caracteriza por negar su femineidad, someter al hombre y renegar contra la maternidad. Es más, para ser poderosa, cree que debe ser como el hombre y prescindir de él. Por ello se ha confundido con el avance científico y ha creído que congelando sus óvulos será libre y plena y al final la soledad es la que la invade.