Siempre hay que tener los límites claros.
Los hijos, tendrán que respetarlos estes o no estes.
Limita lo verdaderamente importante.
Los límites, tienen que ser razonables.
Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará de él.
No le pidas algo que no va con su edad.
Que estás comunicando? Qué quieres limitar? Cuando? Cómo? Y dales las respuestas a lo que quieres limitar.
El problema de la rebeldía muchas veces es porque no se les explica, sino solamente impone.
Hay formas prácticas para establecer límites.
Los límites deben ser verificables.
Si no tienen edad para checar un reloj o ver la alarma, tendrás que hacerlo
tú.
Que se apliquen consistentemente.
Los acuerdos deberán ser entre ambos padres. No se deben contradecir.
Deben haber acuerdos para no cambiar los límites continuamente.